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El secreto de Dios, el mejor lugar

Actualizado: 27 abr 2023

El secreto de Dios es el lugar donde se ve y se oye la Palabra que viene de Dios. Los que se encuentran en el secreto de Dios, siempre estarán atentos con temor reverente a lo que Dios dice. Me asustan aquellos que siempre andan diciendo tan frívolamente, que “Dios le dijo” pero, sin pasar tiempo escondidos en Él.


Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y vio, y oyó su palabra? ¿Quién estuvo atento a su palabra, y la oyó?... Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y lo habrían hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras. (Jer. 23:18;22)

Dios procura hablarnos, pero nosotros siempre estamos ¡en constante movimiento!, más pendientes y ocupados en querer decir lo que sale de nosotros, que en lo que Dios quiere que se diga. Cualquiera en estos tiempos de tanta liviandad y desenfreno, habla diciendo que es de parte del Señor, como si fuera cosa ligera.

Una persona cristiana orando en frente de la biblia

Cuando estamos en el secreto de Dios nos convertimos en sus verdaderos voceros. Esto nos va a costar un alto precio, significando muchas veces estar en soledad, siendo incomprendidos y vistos como gente rara. Hoy vivimos tiempos de gran fascinación por la tecnología, por las redes sociales, más el fuerte activismo de toda índole, que invitar a otros a estar en el secreto de Dios es como pedirle que se muera, pero, sin embargo, este es el método del Señor si queremos oírle, recibir autoridad y efectividad para hablarles a un mundo que está sumido en el caos. Estar escondidos en Su secreto es estar como perlas dentro de su concha siendo embellecidos y formados al criterio elevado del Señor y no del hombre.


Podemos ser buenos comediantes y motivadores en los altares, en los púlpitos -la nueva modalidad-, pero no ser un auténtico portavoz de lo que Dios está diciendo. Estoy convencida que los factores negativos del postmodernismo han calado en cierta parte de la iglesia, con su amplia permisividad, falta de compromiso, de seriedad y formalidad, comenzando desde nuestra manera de hablar, con la evidente falta de carácter. No olvidemos que no se trata de portar una unción barata, falsificada o aguada de los que siempre están en el medio.


Una persona cristiana orando en una iglesia con una biblia

Hablar en nombre de Dios como resultado de estar en su secreto, tendrá resultados muy poderosos, "como fuego, martillo que quebranta la piedra [que son los corazones y sistemas de piedra que nos rodean]"(Jer. 23:29). Y es que lo que no es Palabra de Dios, pretendiendo serlo, es sólo paja, es decir, inutilidad, sequedad, superficialidad; desecho, Y NO TRIGO (Jer. 23:28), que solo harán cambios aparentes en las personas, y no en el corazón.


Es importante saber que cuando estamos en el secreto de Dios, entendemos que hay tiempo en que Él nos manda a callar. El secreto de Dios además de referirse originalmente al enojo del Señor contra los falsos profetas de Judá a lo largo del libro de Jeremías, nos llama también a la atención de ese distintivo lugar donde se obtienen grandes victorias, como dice el Señor Jesucristo: "Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará" (Mat. 6:6). La Biblia habla lo suficiente para nosotros acerca de ese lugar.

Una perla adentro de una concha

Hoy día se habla tanto de “guerreras” y “guerreros” espirituales, y se colocan llamativas imágenes en los muros de las redes sociales de esos “hermosos guerreros” con poses un tanto dramáticas y hollywoodense. Así también los llamados que se hacen a que “oremos” cuando surgen calamidades en personas o en determinados lugares, pero, sincerándonos aquí entre usted y yo sabemos que lo que menos hacemos es escondernos con el Señor en oración. Tuve la bendición de formarme en un ambiente y en una época en que la gente del secreto de Dios eran personas modestas, muy simples pero que cuando se escondían con el Dios de la Biblia, el cielo estaba atento a sus ruegos mientras que el infierno se retorcía sabiendo que sus planes estaban siendo demolidos con eficacia. ¡Cuánta admiración y respeto me provocaba ese tipo de personas siendo yo aún una niña!, mientras mi madre siempre me hablaba de que cuando venían hombres de Dios al país, lo único que pedían era que le separaran un cuartito para encerrarse allí todo el día en oración, ¡eso sí, en el culto de la noche, la manifestación del poder de Dios era impactante!


Así que menos activismo banal y más búsqueda del Señor en su secreto.

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